Carlos Donoso dejó huérfanos a Kini y Lalo

Kini y Lalo lloran en un silencio perpetuo por la partida de su padre Carlos Donoso. El ventrílocuo venezolano de 72 años perdió ayer la batalla contra un cáncer que lo mantenía hospitalizado en una clínica de Bogotá.

Una de las primeras figuras en dar la triste noticia fue el comediante Carlos ‘El mono’ Sánchez, en Twitter: “Se nos adelantó un gran amigo, compañero y gran persona: Carlos  Donoso. El mundo del humor pierde al héroe de la ventriloquía; Kini, Lalo y más de 20 creaciones silencian la risa… Buen viaje, máster”.

Donoso hizo su primer acto de ventriloquía cuando apenas tenía 7 años, con un muñeco prestado. Desde allí, los demás muñecos los construyó él, comenzando por Kini, el más famoso de todos. 

El propio Donoso calificaba su oficio como un don que Dios le dio. Se le daba de forma natural imitar voces con un imperceptible movimiento de labios.

Con un muñeco en las piernas, el artista hizo sus primeras presentaciones en bares de su natal Caracas; haciéndose pasar por comediante mexicano, porque a los locales no los dejaban presentarse.

La jocosa revelación la hizo en el programa ‘Confesiones’, recordando que en los años 60 eran Cantinflas, los mariachis y las películas mexicanas lo que más aceptación tenía en la capital venezolana. Pero después que llenaba, dejó su acento de imitación para adoptar su propio estilo.

Su papá solía decirle “trabaja en algo que sirva”, y Carlos, con su perseverancia y talento, logró que la ventriloquía funcionara. Kini, ese mono de comentarios subidos de tono y humor particular, le pagó a Donoso la carrera de Derecho, -que nunca ejerció- y le permitió llevar su arte escénico a casi toda Latinoamérica, Inglaterra y España.

Cada vez que venía a Cúcuta, Carlos Donoso decía que lo más agradable de la frontera era su humor. Donoso y sus muñecos estaban tan mimetizados fuera del escenario, que hasta a los propios periodistas le era difícil definir la esencia de cada uno. Eran uno solo al hablar.  

Muy querido en Colombia

Donoso tenía casi 30 años cuando pisó Colombia por vez primera. En la costa y Cali, el artista y sus muñecos fueron cultivando su colonia de fanáticos.  Era un asiduo invitado en famosos programas de televisión como el desaparecido ‘Súper Sábado Sensacional’ (en Venezuela), así como ‘Sábados Felices’ y el ‘Festival Internacional del Humor’.

En una de las últimas entrevistas que dio a La Opinión, contó que lo más agradable de la frontera era el humor y que su mayor regalo era hacer reír a la gente. Donoso reveló algunos secretos de su inseparable mono como “que era soltero, odiaba el agua y que no soportaba a Lalo.

“El humor entra en todas partes, no respeta clases ni gente poderosa ni gente pobre. Toda la vida ha sido así, por eso me gusta, porque llega a todo el mundo”, contaba el artista en otra entrevista al canal internacional NTN24.

La irreverencia y una afilada lengua caracterizaban a los personajes de Donoso que no tenían filtro para hablar de política, desigualdad social y  criticar el gobierno de su país, en cabeza del presidente Nicolás Maduro.

La crisis social y política venezolana también hizo mella en la vida en el ventrílocuo, quien como millones de  compatriotas, dejó su país. Se estableció hace un año en Bogotá, ciudad en la que brindaba sus stand up en espacios como el Teatro Santa Fe. El último se tituló ‘Genitales confundidos’.

A través de su Twitter, el comediante Hassan, quien también padece de cáncer, escribió: “Maestro! El cielo sonríe contigo. Aunque aquí quedamos sin tus muñecos. Q.E.P.D.”.

El diagnóstico de Donoso fue descubierto a finales de febrero. Pensaron que era bronquitis, pero se trataba de una masa maligna en los bronquios. El dolor intenso en su cuerpo apartó al artista de los escenarios.

Desde allí sus hijos comenzaron una campaña en redes sociales para recaudar fondos para pagar el costoso tratamiento. Su hijo David, también comediante, reveló que necesitaban recolectar 27.000 dólares para cubrir los gastos médicos.

El maestro de la ventriloquía no creía en las casualidades, sino en las causalidades. Sin embargo, de forma paradójica, cuando el mundo recordaba ayer el natalicio número 131 del famoso mimo Charles Chaplin, otro mago del humor se despedía para descansar en la eternidad.

Seguramente sus cuatro hijos varones recordarán las palabras de Chaplin cuando despidan a su padre: “Sonríe aunque te duela el corazón. Sonríe aunque lo tengas roto”.

Y aunque se fue Donoso, las ocurrencias de Kini y Lalo, prevalecerán por siempre para continuar entreteniendo a futuras generaciones, gracias a la magia de la televisión  e internet.

Este artículo fue publicado inicialmente por la autora en el Diario La Opinión de Cúcuta

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